Testimonio anónimo de un paciente

 

Día Mundial del Cancer de Mama

 

Estamos muy agradecidos por el testimonio  que nos escribe una paciente. Vuestras cartas nos dan fuerza para seguir la lucha juntos. La publicamos de forma anónima y le mandamos un fuerte abrazo a ….

¿Queréis leer la carta?

Cuando me diagnosticaron el cáncer de mama recuerdo haberlo vivido como en una película. Era tan surrealista que no me parecía que pudiera ser verdad. Aquel día pensaba que lo lógico era llorar, pero la verdad es que no tenía ganas. Mi familia me aconsejó continuar mi vida con normalidad, así que decidí no cancelar el tratamiento de belleza que tenía programado aquella misma tarde. Me costó unos días terminar de creérmelo. Es cierto lo que dicen acerca de que nunca piensas que te pueda pasar a ti.

Desde que me dieron la noticia mi mayor miedo era pasar por quimioterapia. Me sentía fuerte para  todas las dificultades que tenía que afrontar: la operación, radioterapia, retrasar la maternidad, tomar medicación durante varios años… pero lo que realmente afectaba a mi estado de ánimo era pensar en la pérdida de mi cabello. Aunque no tenga una explicación lógica, teniendo en cuenta que es solo algo temporal, para mí era la parte más difícil de asumir. Posteriormente, tras coincidir con otras mujeres en la misma situación, me he dado cuenta de que es un miedo muy común.

Me preocupaba tanto esa posibilidad que no quería ni hablar de ello, por lo que solo lo compartí con mi familia más cercana. Fue mi hermana la que me informó acerca de la posibilidad de utilizar un gorro refrigerante para conservar el cabello tras haber visto la noticia en el telediario. En un primer momento, ni tan siquiera quise investigar sobre el tema porque todavía tenía esperanzas de librarme de quimioterapia, pero el conocimiento de que existía una alternativa era bastante reconfortante para mí.

Cuando finalmente me recomendaron la quimioterapia, yo seguía siendo muy reacia e incluso estaba valorando negarme, pero mi oncólogo accedió a permitirme utilizar el gorro refrigerante, lo cual me ayudó a tomar la decisión correcta y no poner en riesgo mi salud.

Tras contactar con Oncobel los trámites fueron muy sencillos y me pusieron todas las facilidades posibles, lo cual se agradece mucho cuando estás pasando por esta situación.

Hace tres semanas que terminé mi tratamiento de quimioterapia y todavía no me puedo creer lo afortunada que he sido. He perdido densidad en mi cabello, pero nadie lo ha notado. Mi experiencia ha sido muy positiva: el gorro es muy sencillo de utilizar y el frío es totalmente soportable, además el personal de Oncobel siempre ha estado muy dispuesto para controlar que todo funcionaba adecuadamente.

A supuesto un verdadero cambio en mi vida; de la experiencia tan negativa que podía haber llegado a ser, a poder continuar mi día a día con normalidad. Sin duda la pérdida del cabello a mí me habría condicionado muchísimo. Estoy segura que me habría quitado las ganas de hacer muchas actividades y evitar lugares con gente conocida, especialmente al principio. Pero no solo ha sido una gran alegría para mí, también para mi familia, y en especial para mi madre, a la que le dio una tranquilidad enorme el saber que la experiencia de su hija iba a ser mucho más agradable. Así que me alegro muchísimo de haber encontrado una empresa como Oncobel que se dedica a ahorrarnos este sufrimiento.

Querida paciente, muchisimas gracias por tu testimonio. Ojalá, a partir de ahora, solo pase a ser una vivencia más de la vida y de la que saliste airosa y muy fortalecida.

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